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de Zubiri-Manteo y Don Bosco de Errenteria

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Un proyecto realizado por alumnos de FP gana el Premio Nacional Don Bosco

Lockbox, proyecto realizado por alumnos de Formación Profesional (FP) en Zubiri-Manteo y Don Bosco de Errenteria, se alza como ganador del Premio Nacional Don Bosco a la investigación e innovación. Este certamen, que en su trigésimo primera edición ha reunido a más de 100 participantes, tiene el objetivo de reconocer los valores innovadores y de investigación de jóvenes que desean emprender.

Julen Yurramendi, Julen Arruabarrena, Iker Ruzo, Pedro Rodriguez, Andrea Espada y Tibi Benzea
Julen Yurramendi, Julen Arruabarrena, Iker Ruzo, Pedro Rodriguez, Andrea Espada y Tibi Benzea | Zubiri-Manteo y Don Bosco de Errenteria

La colaboración entre los Centros de Formación Profesional Zubiri-Manteo y Don Bosco de Errenteria, ha vuelto a dar sus frutos. Hace dos años también resultaron ganadores de este mismo certamen.

Este año, los alumnos de ambos centros han presentado el proyecto Lockbox para dar una solución al sector de la paquetería, consiguiendo alzarse con el primer premio, dotado con 1.500€. El reconocimiento al trabajo realizado ha sido motivo de orgullo entre los cuatro alumnos del Ciclo Superior de Desarrollo de Aplicaciones Web de Zubiri-Manteo, y los dos alumnos del Ciclo Superior de Electrónica de Don Bosco, tutorizados por las profesoras Amaia Zabala (Don Bosco) y Sonia Ortiz de Arri (Zubiri-Manteo).

El proyecto ganador propone un novedoso sistema de entrega de paquetería a domicilio. A través de una taquilla con cerradura electrónica controlada mediante móvil y gestionada por una aplicación web evitan hacer esperar al mensajero en casa. Se trata de un trabajo de Iker Ruzo, Andrea Espada, Pedro Rodríguez y Tibi Benzea, de Zubiri-Manteo, y Julen Arruabarrena y Julen Yurramendi, de Don Bosco Errenteria.

El desarrollo de este proyecto es el resultado de una metodología de aprendizaje colaborativo basado en retos. A los alumnos se les plantea un problema que deben solucionar en tres meses. En ese tiempo, el profesor hace de guía en el proceso búsqueda y desarrollo de una solución viable que tendrá entidad de prototipo o producto mínimo viable.

Además de las competencias técnicas que en cada disciplina se deben trabajar para la consecución del prototipo, se hace hincapié en las competencias transversales. Con ese propósito los retos que se plantean son multidisciplinares y obliga a los alumnos a mezclarse con otros alumnos de áreas diferentes a las suyas empujándoles así a salir de su área de confort.

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Agencias | Madrid | 21/03/2018

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