Desde el 27 al 31 de julio y bajo la dirección del profesor de Formación Profesional  de FP de Grado Medio de Panadero-Pastelero y seleccionador nacional, Josep Pascual, los ocho Espigas,  término acuñado para denominar a los miembros del equipo nacional, harán los últimos entrenamientos antes de acudir a los diferentes torneos.Con esta  concentración se inicia un camino que tiene como objetivo conseguir  por primera vez en la historia de España ser campeones del mundo en 2020. Europa, en Nantes (Francia) del 17 al 22 de octubre.

Para Pascual, lo mismo que sucede en los deportes por equipos “concentrarse, preparar tácticas y estrategias que más tarde se ponen en liza durante los campeonatos, permite ganar  en confianza e ilusión”. Nuestro plan de trabajo es el mismo, crecer juntos para conseguir superarnos en las condiciones más difíciles a las que nos enfrentamos cuando nos medimos a los mejores  de Francia, Alemania, Inglaterra, Japón o Estados Unidos”, añade.

La  primera cita de la selección española  tendrá lugar del 24 al 28 de agosto en Lille (Francia) donde participará en la Copa Louis Lesaffre;  la segunda (Copa IBA) se celebrará en del  12 al 14 de septiembre en Munich  (Alemania) y la tercera (Mondial du Pain) será en Saint-Etienne (Francia) del 23 al 27 de septiembre. Finalmente tres Espigas competirán en la Copa de Europa, en Nantes (Francia) del 17 al 22 de octubre.

Los participantes han sido seleccionados por el propio Pascual y un jurado especializado tras la disputa del Primer Campeonato de España de Panadería Artesana, organizado por la Confederación Española de Organizaciones de Panadería (CEOPAN), que desde 1978 defiende los intereses de la panadería tradicional española y da empleo a más de 300.000 trabajadores.  El proyecto Espigas y la creación de la Selección Nacional de Panadería Artesana nacen como un movimiento impulsado por CEOPAN para reclamar la posición de la panadería artesana y tradicional como gran referente del sector. Además, CEOPAN ha presentado una Norma de Calidad del Pan al Ministerio de Agricultura en la que contempla que, para que una panadería pueda denominarse Artesana o Tradicional en un futuro, su titular o responsable de fabricación necesitará estar en posesión, como mínimo, del título de FP de Grado Medio de Panadero-Pastelero.